Dar consejos e instrucciones no solicitados

Llama poderosamente mi atención la costumbre de muchas personas que, aunque bien intencionadas, buscan constantemente dar instrucciones, comentar y decirle a los demás qué y cómo deben “resolver” o simplemente llevar a cabo determinada acción. Es como si tuvieran más claro que el propio protagonista lo que hay que hacer.

A raíz de que observo esto con mayor frecuencia de la que me gustaría, me surge la casi necesidad de escribir estas líneas.

De manera inicial es importante resaltar que una cosa es que se le pida un consejo (aquí, evidentemente, se apreciará su opinión) y otra muy distinta, es que en una conversación banal, al realizar un comentario, la otra persona asuma que se hace referencia a determinado hecho para que ésta aplique su sabiduría e infalible solución al caso porque: ¿quién ha dicho que ese comentario se ha hecho para que usted ofrezca una alternativa? ¿por qué asume que el otro no sabe cómo intervenir? y lo más grande: ¿sabe usted si esa persona quiere actuar? ¿por qué hay que asumir que siempre es necesario tomar acción, cuando no tomarla ya es hacer algo? y finalmente ¿sabe usted que en una conversación, es frecuente que el otro simplemente quiera ser escuchado?

Todo esto en el entendido de que al ofrecer un consejo o emitir una opinión no solicitada, mi comentario será congruente con mi cosmovisión, que no necesariamente es la de la otra persona, lo cual puede generar conflictos, enemistades y animadversiones.

El ser humano, de forma evolutiva, ha rechazado el control que los demás quieren ejercer sobre ellos. Aconsejar, dar una opinión y resolverle la vida al otro, es una manera de controlar: no quisiera que te pase lo que a mi; quiero que lo hagas así porque se ha visto que es la forma “correcta” o lo que siempre se hace o: no quiero que te equivoques; pero lo que el aconsejado escucha o puede llegar a interpretar es: quieres decirme lo que TÚ quieres que YO haga porque es más importante que lo que YO realmente quiero hacer.

Ir por la vida en paz, relacionándonos con los demás de forma armoniosa siempre será valorado porque si el otro no le ha pedido opinión ni consejo, sea prudente, escuche y si las ganas de resolverle la vida al otro pueden más que usted, intente preguntar para que luego no le tomen mala voluntad pues, aunque cuente usted con buenas intenciones, nadie quiere que le vaya resolviendo la vida quien con frecuencia, no tiene idea de cómo llevar la suya.

Carla Sofía Cruz Sánchez

Published by Carla Sofia Cruz Sanchez

Soy psicóloga escolar y terapeuta del lenguaje. La educación es mi pasión. Vivo cada día con el firme propósito de ser feliz y, en la medida de lo posible, aportarle a la sociedad siendo un ser humano mejor.

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